¿Entropía emocional en las familias?

Por Eduardo Cucinelli

Los conflictos emocionales hallados durante la atención de familias empresarias me recuerdan
muchas veces a la crisis ambiental que atraviesa el planeta. Esta comparación permite identificar
soluciones de una manera interesante.
La primera ley de la termodinámica dice que en el universo hay una masa constante de energía.
Ésta no se crea ni se destruye, solo se transforma. La segunda ley de la termodinámica dice que la
energía se transforma por un flujo generado por diferencias de concentración, es decir de lo frío a
lo caliente o viceversa. También dice que en esa transformación de energía se genera un trabajo
con pérdida de energía utilizable llamado: entropía. ¿Qué significa esto? Que todo trabajo
industrial, físico, energético, genera, además de consumo, una pérdida de energía que ya no
puede generar trabajo útil.
De ese modo, la entropía refleja la medida en que la energía disponible en un subsistema del
universo, se transforma en una forma que deja de ser utilizable. Es decir, la energía se agota. Tanto
en el planeta como en una familia con conflictos emocionales.
Según parece, los casi 7.000 millones de habitantes que somos sobre la Tierra, representamos tan
solo el 1% de la biomasa planetaria. Pero consumiríamos el 24% de la producción primaria neta del
planeta. Es decir, la cantidad neta de energía transformada para producir materia orgánica vegetal
por medio de la fotosíntesis. Pero en la Tierra la materia es constante, es fija. Mientras que la
energía puede tomarse del sol y transformarse, la materia, no. Nuestro planeta es un sistema
parcialmente cerrado. Es decir, está abierto a la energía solar pero su materia es constante, no se
repone. ¡Se gasta! En resumen, mientras la materia se gasta porque pertenece a un sistema
cerrado, la energía se repone del sol gracias al sistema abierto de nuestro planeta
¡Los conflictos familiares consumen energía emocional y a veces mucha! Cuando eso sucede de
manera crónica, todo el sistema familiar se afecta. Ese consumo de energía emocional puede
generar estrés y éste impacta sobre la materia, es decir sobre el cuerpo o la biología de las
personas. La energía emocional utilizada para sobrellevar conflictos dentro del sistema familiar, se
agota.
¿Cómo hace entonces una familia para reponer esa energía y no enfermarse?
La única respuesta es: la apertura.
¿Qué apertura? La apertura a otro sistema que le provea de energía o bien le ayude a bajar el
consumo de energía emocional hasta llegar al nivel en que la persona puede sostenerlo por sus
propios medios. ¿Cuáles pueden ser esos sistemas? Otras personas y lo que ellas pueden aportar.
Las personas forman sistemas entre sí. Un terapeuta y su paciente o un grupo de pacientes son un
sistema. Un asesor de familia atendiendo a la familia o a sus miembros, forman un sistema que
puede generar energía emocional. La espiritualidad es otro proveedor de energía.
Las familias empresarias y sus empresas, pueden ser un sistema abierto o parcialmente cerrado.
Pero no podrían ser nunca un sistema cerrado porque se aniquilarían. No sobrevivirían.
La apertura a otros sistemas se torna indispensable para obtener la fuerza necesaria, la vitalidad y
la descompresión de tensiones del propio sistema emocional de la familia. Es el único modo de
mantener la ‘entropía emocional’ dentro de los límites saludables para las personas.

¿Y por casa, cómo andamos de entropía?

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